Dos gigantografías con la cara de Adolf Hitler adornaban hasta ayer la fachada del boliche But Mitre, ubicado en Marcelo T de Alvear 635, en barrio Güemes. La dirección de Control de Gestión y Fiscalización de la Municipalidad, alertada por una denuncia anónima, ordenó la inmediata remoción de los afiches, porque se consideró que afectaban “la moral y las buenas costumbres”, y que “incitaba a la discriminación”, indicó el inspector que supervisó el operativo, René Agüero.
Los afiches fueron cubiertos por fajas rojas que indicaban: “Publicidad en infracción” y notificaban a los responsables que deben dirigirse a la Justicia Administrativa de Faltas, ya que los avisos violaban los artículos 14 y 15 de la Ordenanza de Publicidad.
El dueño del boliche bailable, Hugo Robles, sostuvo que el rostro que se podía ver en los carteles no era el de padre del nazismo, sino que se trataba de una inocente versión moderna del humorista “Charles Chaplin”.
La denuncia ingresó al municipio ayer a las 13.30. La Subdirección de Medios caratuló estos afiches como “publicidad irregular” y pidió que sean inmediatamente removidos. A las 15.00, inspectores de la dirección de Control Integral de la Vía Pública labraron un acta en la que se dio constancia de esta infracción a la ordenanza.
Sin embargo, como a esa hora el local permanecía cerrado, los inspectores regresaron a las 23.30 para notificar formalmente a los dueños y exigir el “inmediato retiro de la cartelería”.
El lunes, las actuaciones serán remitidas al Tribunal de Faltas correspondiente, para que se tome una decisión. Por el momento, el boliche no fue clausurado, sólo se le obligó a remover los afiches ofensivos y deberá abonar una multa, estimada en 10 mil pesos. El juez de faltas podrá decidir una eventual clausura si considera que la intención de los responsables del boliche fue aún más grave.
“El retorno”. Al la derecha de la puerta de ingreso, visible desde la calle, un cartel de dos metros de altura por otros tres de ancho invitaba a los jóvenes a la reapertura del local, el próximo jueves 14 de marzo. Lo llamativo es que el rostro demacrado que aparecía en primer plano, lucía, debajo de su nariz, la brocha de un pincel, simulando un bigote corto, igual al que usaba el genocida alemán. Unas ojeras marcadas y un flequillo caído a un lado de la cara completaban el inconfundible rostro de Hitler.
Pero como para que no queden dudas, en un segundo cartel –ubicado en la medianera izquierda del local, también visible desde la calle– detrás del mismo rostro se alzan varias manos, evocando al saludo de las tropas nazis.
El “mensaje subliminal”, interpretado por los inspectores municipales como una apología a la discriminación y al racismo, no se quedaba sólo en las imágenes: también podía leerse “The return” (el retorno, en inglés), al lado de “entrada diferencial por (calle) Belgrano”.
“promueve el odio”. “Se trata de una publicidad con un mensaje discriminatorio, que promueve el odio y la xenofobia”, indicó en diálogo con Día a Día el director de Control de Gestión y Fiscalización, Luis Pareja, y añadió: “Estos avisos son atentatorios al espíritu de la Constitución Nacional, sobre la cual reposan todas las ordenanzas municipales.
El juez de Faltas podría incluso ordenar la clausura del local. Pareja opinó que se podría trazar un paralelismo: “Si aquellos que portaban banderas con cruces esvásticas fueron sancionados antes por una contravención, no veo porqué este caso puede ser distinto”.