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Policiales

Las llamadas del día en que murió Héctor Corradini

Caso Corradini. Cruces de llamados entre algunos protagonistas del juicio saldrán a la luz.

La próxima semana comienzan los alegatos del juicio por el homicidio de Héctor Corradini. El primero en tomar la palabra será el fiscal Carlos Ferrer, quien deberá asumir la dura tarea de resumir toda la compleja información acumulada en torno al caso.

Lo primero que ha trascendido es que el fiscal no pedirá la absolución de ninguno de los acusados y, por el contrario, solicitará una condena de prisión perpetua para los cuatro. Mercedes Segalá, la viuda; Oscar Aguilar, el comisario que estaba a cargo del precinto 36; Mario Onainty, el sargento que era la mano derecha de Aguilar y Víctor “Mandrake” Quinteros, el presunto autor material del hecho, deberán defenderse de ser condenados por el crimen más grave del Código Penal.

Ferrer tiene por delante un desafío enorme. Conocido como un fiscal “técnico”, porque a la hora de alegar prefiere atenerse a los datos fríos sin argumentar demasiado, ahora deberá hacer un esfuerzo por atar los cabos sueltos que han quedado a medio atar a lo largo del juicio. Ferrer deberá esforzarse en contarle a los jueces populares una versión sustentada en la prueba, que tenga además una importante construcción narrativa. De lo contrario, le entregará el caso en bandeja a los cuatro defensores.

La hipótesis. La noche del crimen los chicos estaban en casa de una amiga de la familia (Silvia Fanego) y, a instancias de Mercedes Segalá, Corradini los fue a buscar y se los llevó a la casa del matrimonio. Con los chicos acostados, Héctor recibió la visita de los dos hombres que luego lo secuestraron y lo mataron. Para la acusación, Segalá preparó todo para que Héctor fuera secuestrado en coordinación con Oscar Aguilar y Mario Onainty, que habrían contratado a Mandrake Quinteros para ejecutar el crimen.

Los teléfonos. Al seguir el caso queda en claro que gran parte de la acusación se sostendrá en los llamados telefónicos de los imputados. Este diario cruzó palabras con los abogados defensores y todos insistieron en quitarle peso a esos cruces telefónicos que, para la fiscalía, son claves.

Algunos se preocuparon por mostrar gráficos y papeles que analizan esos cruces. De esa información, Día a Día obtuvo algunos datos interesantes. Quizá los llamados no aporten demasiado, pero sí hablan de los movimientos de los protagonistas. Se los presentamos para que los lectores les busquen un sentido.

Desde la casa de Mandrake Quinteros, a lo largo de todo el mes de noviembre de 1998 (cuando ocurrió el crimen) se realizaron 35 llamados telefónicos a distintos precintos policiales. Seis de esos llamados se realizaron desde su domicilio hacia el precinto 36, que dirigía Oscar Aguilar. Cuatro se produjeron antes del crimen y dos después del mismo.

En la noche del crimen, se ha dicho que Segalá parecía estar muy interesada en que su marido estuviese en su casa y no en la casa de Silvia Fanego, la mujer que cuidaba a sus hijos y les ayudaba con las tareas de la escuela. Los cruces de llamados muestran que desde la panadería, donde estaba trabajando, Segalá llamó a Fanego a las 20.57 y a las 21.12.

Después figura un llamado desde la casa de los Corradini a las 21.19 a la panadería y se presume que ese llamado lo hizo el mismo Héctor. La mujer de Mario Onainty asegura que la noche del secuestro ella atendió un llamado cuando estaba cenando con su marido y que fue entonces cuando a éste le comunicaron que habían secuestrado a Corradini. Sin embargo los registros telefónicos muestran que el único llamado que ese día entró desde el precinto a la casa del sargento, se realizó a las 21.30, cuando Corradini no había sido secuestrado todavía.

Siguiendo el orden, hay un llamado que sale de la casa de Silvia Fanego a la casa de Héctor a las 21.58. Al parecer sería para constatar que Héctor había llegado. A las 22.16 los registros muestran una comunicación entrante desde la panadería a la casa de los Corradini. Esa conversación tarda 9 segundos y sería un llamado de Segalá buscando asegurarse que su marido estuviese donde ella quería.

A las 22.33 alguien llamó desde un telecentro de la calle Avenida Patria 827 a la panadería donde estaba Segalá y cuatro minutos después, a las 22.37 desde esa misma cabina vuelven a llamar a la panadería. Desde ese mismo telecentro hay varios llamados anteriores realizados al mismo lugar en horarios en los que estaba Segalá. A las 22.51 desde la casa del sargento Onainty se produce un llamado a la casa de un hombre llamado Hugo Mario Bracco, cuñado de Onainty.

Silencio. Los cruces de llamados se cortan y regresan a las 23.33 desde la casa de un vecino de los Corradini de apellido Galán: llaman a Alejandro Corradini (hermano menor de Héctor), que se entera de que secuestraron a su hermano. A las 23.35, también desde la casa de Galán, llaman al 101 denunciando lo ocurrido. A las 23.41, desde la casa de Héctor, llaman a Oscar Corradini contándole lo mismo. La fiscalía cree que la viuda podría haber denunciado lo ocurrido antes.

Aguilar en Parque de la Vida. A las 00.09 de la madrugada del día 17, cuando todo el mundo buscaba al panadero secuestrado, hay un llamado desde la casa del comisario Aguilar al precinto. El hecho es llamativo porque unos 5 minutos antes desde su handy, Aguilar había dicho que estaba “patrullando por el Parque de la Vida”, bastante lejos de su vivienda.

Los llamados quizá no quieran decir nada, pero para algunos son la clave de todo. Ya veremos. Falta una semana.

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