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Córdoba

Familias con mamá y papá, sólo el 40%

Crecen las familias ensambladas, los solteros con hijos y los solos; aunque los datos son de encuestas porque el censo 2008 no está listo.

Hablar de una familia tradicional a la cordobesa, de papá y mamá, dejó por estos días de ser un modelo mayoritario en esta sociedad. Al contrario, están cada vez más en alza las  uniones de “los tuyos, los míos y los nuestros”, y las monoparentales: una madre y su sucesor, por ejemplo; y más blanqueadas las del mismo sexo.

Todavía no están cruzadas todas las variables del censo que se realizó en 2008, por lo que no se puede saber con certeza la cantidad de hogares que constituyen distintos tipos de familias. Pero sí se puede avanzar con los datos de encuestas realizadas por la consultora Delfos y el testimonio de especialistas cordobeses que estudian la familia.

De acuerdo con un sondeo de Delfos, de 1.200 casos, de 10 familias sólo cuatro son consideradas tradicionales o nucleares: o sea con papá, mamá e hijos (37 por ciento). Después le siguen las ensambladas (23%) constituidas por personas que han tenido uniones e hijos con otras parejas. Es la típica relación de “los tuyos, los míos y los nuestros”. A la par (con otro 23 por ciento) están los solteros, que son conocidos como los hogares unipersonales, una tendencia cada vez más marcada en la sociedad.

En un 12 por ciento están las familias de los solteros con hijos. Aquí se podría sumar un caso particular de esta situación: los viudos (que suman un 6 por ciento).

Los núcleos tradicionales fueron disminuyendo, al ritmo que subieron las uniones ensambladas. Además, mientras más se desciende en la pirámide social  más suben las uniones de reincidentes y menos se sostienen los matrimonios tradicionales.

Este estudio, que fue dirigido en Delfos por Santiago Gómez,  toma en cuenta muestras de Córdoba capital, Río Cuarto, San Francisco, Villa María y Villa Dolores. De todas estas localidades, la cabecera del departamento General San Martín es la que está más arriba en el ranking de las familias tradicionales, mientras que en San Francisco es el lugar donde “son más comunes los hogares ensamblados”.

La variable económica es un dato a tener en cuenta porque los núcleos más tradicionales son más fuertes en la clase alta. Así como el caso de apenas uno de los padres con los hijos crece a medida que más baja su posición.

En lo que hace estrictamente a Córdoba capital, el modelo de “familia Ingalls” en los últimos años perdió participación en los hogares. En 2004 el 42 por ciento eran familias tradicionales y ya en 2007 pasaron a ser el 36 por ciento. Justamente lo que fueron cada vez más en aumento son las mixtas o ensambladas.

Alicia Soldevila, profesora adjunta de la cátedra de Familia de la carrera de Trabajo Social, de la UNC, reflexionó sobre el tema. “El concepto de familia habla de un conjunto de individuos ligados por lazos de parentesco. Hay compromiso. Hay parentesco ascendente o descendente, de adopción”, explicó. Aunque hizo hincapié en que los modelos se van moviendo de acuerdo con las épocas y las realidades sociodemográficas.

La televisión y el cine son el fiel reflejo de que cada vez hay menos hogares constituidos sólo por mamá, papá e hijos.
Algo similar son los hogares de homosexuales, que aún no fueron medidos, pero que con más frecuencia aparecen en las representaciones culturales. Por ejemplo, en la película Sex & the city 2, Sarah Jessica Parker hace de madrina en una casamiento de dos de sus amigos varones. También en la serie argentina Para vestir santos se plantea el caso de un hogar conformado por tres hermanas, sin padres en la casa, y una de ellas se anima a una relación homosexual.

Si se busca algo más tradicional para mirar en la televisión habrá que ir a los archivos porque poco queda. “No hay nada más lindo que la familia unita”, sentenciaba con itálico acento don Carmelo, el líder de Los Campanelli en los años ‘70, tiempos del blanco y negro. “La familia es lo primero”, rezaba a coro dos décadas después toda la familia Benvenuto, uno de los puntales de la batalla por el rating de los ‘90.  A 20 años, hay tantos modelos y variables que los estudiosos hablan de un universo que seguirá en movimiento.

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