El profe Bustos Fierro, Lucas Conci, y Juan Velasco, junto a Marisol Quinteros, Carmen Correa (profe) y Guada Seballos.
VÍDEO: Mirá el video de las chicas, el de los chicos y del profe que orientó su proyecto.
Dos proyectos cordobeses, surgidos en el Instituto Parroquial Bernardo D’Elía y en el CBU rural Estación Chuña, fueron premiados el viernes con el primer y el sexto puesto en la 33ª edición de la Feria Nacional de Ciencia y Tecnología, que tuvo lugar en Santiago del Estero. Anoche, contentos y orgullosos los chicos llegaron a Córdoba, y fueron agasajados en la sede del Ministerio de Ciencia y Tecnología, antes de seguir hacia sus pagos.
El trabajo denominado “Medición de la distancia Tierra-Luna mediante un método dinámico” obtuvo el primer puesto en su categoría, y también en el orden general, siendo además clasificado para la feria internacional que se desarrollará en Estados Unidos en mayo próximo. El otro condecorado, “Los aromas secretos de la penca”, consiguió el primer lugar en su categoría, y el sexto en la general.
En Villa Carlos Paz, Lucas Conci y Juan José Velasco se preguntaron un día qué tan lejos está la Luna de esa localidad, y pusieron manos (y cerebros) a la obra para encontrar la manera de medirlo. El año pasado, intentaron con un método que les resultó poco preciso y dificultoso, pero les sirvió como punto de partida para elaborar un nuevo método, denominado dinámico. “Buscamos un método accesible para medir la distancia, utilizando conocimientos que se dan en el nivel medio”, cuentan. Los chicos se dieron cuenta que, sabiendo la velocidad angular de la traslación de la Luna alrededor de la Tierra, es posible determinar la distancia entre ambos. Entonces, desarrollaron un dispositivo para conocerla.
“El dispositivo desarrollado tiene la facultad de medir la posición angular de la Luna en un determinado momento, y efectuando esta medición en días sucesivos, se calcula la variación de posición angular en función del tiempo, y con ella la velocidad angular”, explican. Los datos arrojados por el dispositivo, combinados con una serie de formulaciones teóricas, permitieron conocer que la Luna dista de la Tierra entre 374.000 y 413.000 kilómetros, con un margen de error promedio de 5.000 kilómetros. Estos resultados están dentro del rango hallado en la bibliografía.
El otro proyecto pertenece a Marisol Quinteros y Guadalupe Seballos, oriundas de Chuña, pequeña localidad del departamento Ischilín en la que abunda la tuna. Como la industria productiva de la zona aprovecha el fruto de la tuna principalmente para el arrope, investigaron hasta encontrar que la palma de la tuna sirve para elaborar productos de perfumería, como jabones líquidos, champú, cremas humectantes y perfumes, entre otros. Y los hicieron.